Cada ves me doy cuenta que existe un mundo asombroso, totalmente nuevo al cual tratamos de ignorar, pero no es ajeno a nuestra realidad como muchos queremos creer. Hoy descubrí que tengo un ligero agrado por la música chicha y de eso solo me di cuenta en el pasaje Albarracín.
Y así a las 4 de la tarde salí desde la UPAO rumbo a la urbanización Palermo, hasta llegara un cruce de avenidas. El pasaje Albarracín; más conocido como “Tacorita”. Esta frente al mayorista. ¿Por que tacorita? La historia dice que en japonés “Tacorao” significa “Robado” y cuando los japoneses llegaban a estos mercados dejaron esa palabra impregnada en quienes comerciaban allí. Al pasar de los años esta palabra fue evolucionando, llegando a ser un producto final llamado TACORA.
Me arrepiento de no haber sacado mi mp3 con la música que suelo escuchar, por que este viaje se comienza a tornarse aburrido. Por todos lados veo a unos duendecillos vestidos con los colores de la bandera española y con el logo de Plaza Vea; haciendo publicidad del nuevo negocio chileno en nuestra ciudad. Han invadido todo Trujillo y el pasar por la avenida 28 de julio me hace recordar de que se acercan las fiestas patrias.
Me bajo del micro, unos metros antes del pasaje, camino por la vereda del mercado mayorista, el cual tiene un olor realmente asqueroso; camino entre vendedoras de papas, camotes y vainitas. Tengo a una señora gorda delante la cual no me deja pasar y eso me incomoda, de repente escucho el sonido de una flatulencia expedida por la mujer que tenía en mí delante, haciendo que me arrepienta haber venido a este lugar.
Y así llegue a “Tacorita”, donde veo un montón de cachivacheros y siento el olor a kekes calientes, lo cual me recuerda que no he almorzado; pero no he venido para comer si no para hacer un reportaje. Un reportaje a mi manera, a menara de PECHERIN!
Entrando al pasaje Albarracìn se me abalanzan tres malaspectosos malandros, preguntándome que es lo que vendo, cuando les digo que nada, me preguntan que estoy buscando, no les hago caso lo cual hace que no me presten importancia y sigan su ritmo de labores. Tengo un dividí en mi habitación, el cual se quedo sin control remoto por que mi cuarto es un desorden universal y no se donde esta, ya hace varios días; lo cual no me deja tranquilo por que no puedo escuchar mi mejores discos cuando me acuesto. Generalmente leyendo a Beltrán o a Borges hasta quedarme dormido.
(Ahora que me pongo a pensar, me gusta mucho leer novelas y cuentos, es mas últimamente me gusta quedarme un sábado como hoy en casa leyendo algún buen libro antes que salir a alguna juerga a la cual acostumbraba salir todos los sábados, sin excepción; ahora prefiero quedarme leyendo o en todo caso redactando alguna tarea como esta) .
Tengo que conseguir ese control lo antes posible, me vuelve loco el tener que pararme a cambiar de canción cada ves que la quiero.
Y así me acerco a un puesto donde se exhiben cientos de controles remotos, de todas las marcas, tamaños y colores.
- Mister, tengo un dividí Panasonic el cual no tiene control –
Saco mi celular y le enseño una foto del aparato para ver si lo reconoce, la verdad que me causa gracia decirle mister, por que ni el sabe lo que es significa ser eso.
- ¿Que marca es el dividí?- pregunta sin mirarme a los ojos.
- Panasonic Mister, Panasonic – redundo para que me escuche bien. El mira la foto, frunce el seño, busca y saca un control muy parecido al mió, pero este no es original.
-¿es original?- le pregunto yo
- No joven, este es genérico, el original no tengo, pero le puedo conseguir si gusta – contesta el hombre moreno.
- ¿Y cuanto cuesta?-
- Cómodo joven, el original hasta en 20 soles le dejo, el hechizo llévelo pro 10 no mas - muevo la cabeza en señal de conformidad y le digo.
-¿Ya pes mister, como hacemos para confirmar que lo tiene? -
- Pal miércoles se lo consigo joven. Viene no mas aquí estoy yo siempre.-
- Ya pes mister, mejor déme su numero y yo lo llamo para confirmar – le digo muy amablemente.
- ya joven - saca una libretita donde decía”mi numero” y 7 dígitos, me dicta un numero de celular. – Pregunte por el ministro, me llama y ahí le digo si lo conseguí pa usted -
- Gracias ministro-
- de nada joven, ya sabe pregunta por el ministro, acá todos me conocen así.-
Y así conocí al ministro el cual me va conseguir por solo 20 soles el control para mi dividí, y así podré seguir leyendo mis novelas favoritas escuchando a Jack Jonson y a Barry White. Todas las noches.
Caminar entre tantos comerciantes me marea y hace que me asombre cada vez más de las cosas que veo, tengo que recalcar que en ese momento estaba poseído por una sensación de bienestar muy agradable, de esas que suelo darme los sábados por la tarde.
Me he detenido en un puesto, que la verdad me ha llamado mucho la atención, por que ahora me doy cuenta que la lectura y la escritura es una de las pasiones que tengo y las voy descubriendo poco a poco cada vez que pasan estas cosas. Un puesto en la mitad de la avenida, que a primera impresión es una carretilla vieja con un hombre viejo, el cual ordena libros viejos. Pero cuando me acerco me quedo atónito entre tantas obras de arte que veo en ese viejo y sucio triciclo. Me acerco y ojeo algunos de ellos. Pregunte al señor, el cual compra libros a 1 sol y los vende en 2 y hasta 3 soles, depende del interés del cliente, todos usados por supuesto.
- señor, buenas tardes de casualidad tendrá algún libro de Bayly - Uno de mis favoritos.
- ¿de Bayly?- me pregunta el.
- ¿Qué escribe pes ese Bayly?- me pregunta con una voz miserable.
– Novelas – le conteste yo. Se paró y comenzó a buscar entre torres de libros viejos.
– ¿es un maricon que sale en la tele, no? – me pregunta sin mirarme.
– si, el de la tele – le dije y no pude disimular un gesto de gracia.
– Hace un rato vino una chica y se llevo el último que me quedaba – dijo
¿Y en cuanto se la vendió? - pregunte asombrado
– 2 soles – me respondió con la misma voz.
– ¿y cual era? –
- ¿Cual era que?- pregunto molesto
-el nombre del libro- contesté
- yo que se, yo lo vendo; no los leo.
Me dio mucha pena, por que me hubiese gustado mucho el haber tenido un libro original de Bayly. Le pregunte si siempre estaba ahí donde lo encontré, mientras ojeaba unos vejestorios en su carretilla, el me dijo que si, que en este sitio lo iba a encontrar siempre. Un libro se apodero de mi atención, pregunte por el y me dijo que me lo lleve por dos monedas. Pensé que al llegar a casa no tenia nada nuevo por leer, ya que los pocos libros que tengo, la mitad robados; ya los he leído y varias veces, así que no dude en regatearle cincuenta centavos por la compra, aceptó con la condición de que regrese a comprarle a el y no al puesto que estaba mas adelante.
Estoy contento, tengo un libro original en mis manos que conseguí por 42 centavos de dólar, y pienso en que hoy leeré ciencia ficción norteamericana, “el aeropuerto”.
En la mitad de la pista distraen mi vista unos jugosos biscochos con mantequilla los cuales son ofrecidos por 50 céntimos, me doy cuenta que tengo tendencia a comer lo primero que se me cruza por el camino, por eso mantengo mi fuerza de voluntad y trato de ignorarlos. En tanto sigo avanzando, recuerdo que no vine a comprar cosas si no a hacer mi tarea la cual sustentaré el lunes. Pero para mi mala suerte me distrae otro puesto donde veo unos lentes que me gustan mucho, y tengo que reconocer que soy un maniático de las gafas, las más insólitas son las que mas me gustan y las que atraen rápidamente mi atención. Me detengo a mirarlas y en eso se me acerca un señor de baja estatura y me pregunta en que me puede ayudar.
-¿alguna cosita señor?- me pregunto el hombrecillo.
- ¿cuanto están estos lentes?-
- 3 solcitos no más –
No son nuevos pero están bravazos, se parecen a los de Harry Potter, pero solo he venido con unas monedas en el bolsillo, por que pensé ir a hacer mi trabajo y regresar a mi casa, por que usualmente cuando salgo de casa con mas de 20 soles en el bolsillo después de ese trabajo se me ocurre gastármelos en cualquier soncera y de ahí me arrepiento, no, no ahí no mas gracias. Ya estoy curado de eso.
En ese mal humor que me invadido le soy directo y le digo al hombrecillo:
-señor la verdad es que no he venido a comprar nada- le conteste con cierta frialdad.
El me mira desconcertado.
-ah no, ¿entonces? – me contesto.
-soy alumno de l auniversidad, y tengo que hacer un reportaje sobre tacorita para un curso de periodismo, lo puedo entrevistar?-
-el hombrecillo sonríe, y me dice:
- ¿Por que no? –
Empecemos entonces.
- ¿cual es su nombre? -
- Lucho! -. Contesta el.
- Hace cuanto tiempo trabaja usted aquí.-
- dos años ya, como dos años, si dos años. -
- ¿Y la situación para los comerciantes informales como esta por acá?
- Es muy difícil, esta muy difícil, como en todo sitio creo yo, no hay muchas ventas -
- ¿Entonces, usted no esta conforme con su trabajo?
- no! Lamentablemente no, pero no hay otra cosa para hacer.-
* Lo interrumpo y le pregunto.
¿Usted ah estudiado algo? ¿Usted tiene alguna preparación, o es comerciante desde siempre?
- No recién toy así, como usted sabe trabaje en una empresa, fui despedido y me quede sin trabajo y así que me dedique a trabajar en esto -
* En su puesto en la mitad de la calle, que consta de una mesa y un mantel rojo en el cual se exhiben monturas de lentes, cortaúñas, llaveros, llaves de tuercas, piezas de metal y una serie de menudencias.
¿ y como usted hay bastantes?
- si, mucha gente así como yo.-
Y como esta la situación de la cosas robadas, como es el trafico de esta mercadería acá en tacora, por lo que me comentaban es que se mueve bastante dinero en este negocio.
- No! ahora ha bajado, ya paro bastante, por que antes si había, pero cuando llego el general Salazar. Erradicó todo, los boto a todititos. -
¿O sea que acá en ya no es tan fácil conseguir auto partes?
- No ahora no, prácticamente ya no.-
Pero siempre andan por aquí los “chorillos” de siempre, ¿no?
- A esos si están en todos lados, los que no tienen puesto, los que se “recursean”, los “recurseadores.” -
Me he dado cuenta que hay bastante comercio de celulares.
- A eso si -
Por ejemplo yo vine y me encontré un puesto donde me ofrecían un control para mi dividí a solo 10 soles, entonces habemos mucha gente que no conocemos este sitio y nos quedamos asombrados.
- Aquí lo que pasa es que el que vende no sabe lo que vende, una cosa que puede valer 1000 soles te lo pueden vender hasta por 20 soles, 50 soles, de acuerdo a lo que sea también. -
Y su rubro cual es, ¿usted también compra cosas usadas?
- De todo, mayormente herramientas. -
Nuevas y usadas. ¿Y cuanto cuesta el juego de herramientas?
- Las herramientas nuevas 14 soles -
¿Nuevos?
- Nuevos -
¿Y de segunda?
- Depende de la marca -
Usted cree que el negocio que usted tiene se expanda, o tiene planes de ello. ¿Lo ha pensado?
- Claro, si de echo que si, mi meta es llegar a ser alguien –
* La mirada de lucho cambia muy bruscamente y trasmite mucha tristeza, y resignación.
Cuantos años tiene usted
- Cinco, cinco -
Ya no esta tan joven,
- Ya no pues. Aparte soy una persona desocupada que no encuentro trabajo y no hay nada mas a que dedicarse pues, nada mas que a la venta -
Lo que usted hace no esta mal.
- No pues no esta mal, como que nosotros trabajamos por la vía legal, no esta mal pues-
¿Usted empezó con todo lo que tiene ahorita o empezó como?, ¿Caminando? Cuénteme como empezó con esto.
- No, no comencé con lo que tengo -
Entonces usted no ha crecido. ¿No ha pensado en adquirir un local después o algo así?
- Pero por cuestión de capital no he podido realizar lo que he planeado -
¿Usted tiene familia?
- Si -
¿Hijos?
- Si, si -
¿Cuantos?
- 6 -
¿Y mantiene a todos, no?
- No ya 5 son independientes, mantengo a uno no más -
¿Y su esposa trabaja?
- No, yo toy separado y incluso el hijo que tengo ya esta grande ya va acabar este año, y si dios quiere ya empezara atrabajar y me libro de todo. -
¿Y vive con alguna mujer?
- No con mi hijo no más -
Gracias por la entrevista!
- Por favor! Gracias a usted joven. –
Pedí tomarle una foto, pero en eso si se negó rotundamente, tenia miedo de salir en algún periódico, y me dice que ha tenido malas experiencia en ese sentido.
Me permite tomarle una fotos a si puestito en medio de una calle por donde circulan grandes carretillas llenas de fierros oxidados, combis contaminando el ambiente sonoro, tengo los oídos muy sensibles y esos agudos bocinasos me molestan demasiado, es cuando siento una ves mas mi arrepentimiento al haber escogido este tema para mi reportaje.
Trato de salir lo mas rápido de esa avenida, me despido rápidamente con Lucho, después de tomarle un par de fotografías a su puesto, y entro una ves mas al pasaje Albarracín, pero esta ves entro a la sección fierros, que esta pasando la callecita que separa el callejón comercial.
El olor a fierros calientes despierta rápidamente mi curiosidad, además de los soldadores con sus cascos los cuales los hacen parecer a Dark Beider que crean un ambiente cosmonauta en medio del frió viento que corre por que ya son casi las seis de la tarde, pensé en hacer mi segunda entrevista en esta fabrica de piezas metálicas, pero el hombre sucio y maloliente que me atiende me dice que no tiene tiempo que regrese otro día. Y verá si me puede atender, me causa gracia lo que me acaba de decir por que obviamente este sujeto no sabe con quien esta tratando, mientras sigo avanzando por el segundo compartimiento de este “emporio comercial”.
Un ruido constante de golpes muy bien sincronizados hace que me acerque mas hacia el fondo de este callejón, donde dos hombres golpean con mucha fuerza una vara de metal, dándole una forma de espátula en la punta. El mas joven se seca el sudor de la frente y me pregunta si deseo algún trabajo, le digo que no! Que solo estoy de mirón ya que nunca he visto esto antes. Los fierros son golpeados con mucha fuerza. Mientras miro se le acerca un cliente el cual trae una pieza la parecer de una maquina grande y le pide que le de la forma de punta en uno de los extremos, el hombre joven lo recibe y le dice que le va costar 2 soles. Mientras tanto charlamos un momento comentando acerca de este espectáculo, el cliente esta acompañado de su hijo, un niño como de diez años el cual mira con mucha atención lo que sucede, creo que si mi papa me hubiese traído a ver cosas así de pequeño me divertiría mas que ahora. El cliente me dice que siempre viene por que las cosas son baratísimas, le enseño el libro que compre muy satisfecho, y me dice que siempre es bueno venir a ver que “novedades hay, y que siempre hay algo interesante para cualquier tipo de publico.”
Tacorita es un mundo no ajeno al nuestro, esta a solo unas cuadras del centro de Trujillo, frente al mercado donde miles de amas de casas de clase media compran los productos para la canasta familiar. Es algo que yo no había visto antes, y me asombro cuando camino y veo toda la oferta y variedad de este emporio comercial, donde encuentro desde un control remoto para mi dividí, hasta una mazamorra al paso, que pudo mas que mi fuerza de voluntad, y la cual voy comiendo mientras me despido de este callejón lleno de sorpresas, balandros, celulares hurtados y la vida de cientos de desempleados peruanos. Unos cuales están a alcanzando el éxito en este negocio, otros solo se mantienen y para otros es su ultima opción, como nuestro amigo Lucho talvez el cual a su edad esta desempleado y no sabe que mas hacer. Tal vez como el señor de los libros que colaboro con mi biblioteca personal la cual comienzo a implementar y ahora no solo tengo libros robados si no libros comprados en TACORITA.
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